Fundación
Sirius Una Nueva Luz
Por una promesa
En el año 2006, la radio abrió una puerta inesperada.
Entre micrófonos, voces y silencios, Tatiana Rodríguez descubrió una realidad que dolía: la discriminación, las barreras invisibles, las oportunidades negadas a las personas con discapacidad visual. Y comprendió que no bastaba con contar historias… había que transformarlas.
Recuerda que en algún momento de su vida hizo una promesa; “Prometí a Dios crear tres fundaciones una para niños, otra para adultos mayores y una para perros abandonados, pero al conocer más personas con discapacidad decidí cambiarle un poco mi promesa, sé que a él no le molesta,” menciona Tatiana con una sonrisa en el rostro.
Así nació una idea luminosa.
Con el corazón lleno de preguntas y esperanza, esta comunicadora social convocó a un pequeño grupo de soñadores para convertir la indignación en acción. Al comienzo eran nueve voluntades dispuestas a encender una chispa. Con el paso de los días, las tareas y los desafíos, quedaron dos manos firmes sosteniendo el sueño: Tatiana Rodríguez y Natalia Morales, mujer con baja visión, cofundadora y tesorera, cuya fortaleza fue faro y cuya alegría fue impulso.
Natalia fue ternura y determinación. Soñadora incansable, positiva incluso en la adversidad, caminó junto a la Fundación hasta el 6 de mayo de 2023, cuando su luz se hizo eterna. Su legado habita en cada paso que damos.
Así nació la Fundación Sirius Una Nueva Luz: no como un proyecto, sino como un acto de amor y resistencia.
Nuestro propósito es claro y profundo:
contribuir a la construcción de una sociedad verdaderamente inclusiva, donde la diversidad no sea excepción, sino riqueza; donde cada persona brille con luz propia.
